Macedonia 2009
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Categoría: Viajes
Jesús Quílez Bielsa By Jesús Quílez Bielsa
Jesús Quílez Bielsa
14.Abr
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Macedonia 2009

Viaje a Macedonia, Tesalia y Tracia (3-13 de abril de 2009)
18.05.2009

Crónica del viaje al Norte de Grecia
Por Gonzalo Yélamos
Nos encontramos al pie del nevado Olimpo. Uno se imagina, lleno de emoción, a los dioses allá arriba en plena deliberación en el llamado “Trono de Zeus” a 2909 metros de altura, a corta distancia de la cima del Mitikas. Zeus se enfada y arroja del cielo a Hefesto. No se le puede llevar la contraria. La caída le causa una cojera que nunca le abandonará. Apolo baja a grandes zancadas con su carcaj lleno de resonantes flechas. Alguien abajo ha reclamado sus servicios. Nuestra presencia no les incomoda. Todo está lleno de dioses. Cerca, en Pieria, nacieron las musas por ello llamadas piérides. Cercano también está el valle del Tempe regado por el Peneo. Allí se presentó Apolo perdidamente enamorado de Dafne. Ella, esquiva, le rehuye y al fin se transforma en laurel cuando sus fogosas manos estaban a punto de darle alcance. De la madera de estos bosques se dice que se construyó la nave Argo de los Argonautas.

Nuestros abnegados guías, Fernando, Mercedes y David, con gran erudición y pericia, nos iban desgranando estos maravillosos relatos míticos ayudados de vez en cuando por algún experto espontáneo como Mariano siempre dispuesto a colaborar y precisar conceptos.

En Dión hubo que hacer una larga parada. Aquí hay en un recinto arqueológico de 4000 metros cuadrados: un teatro helenístico y otro romano, murallas, calles bien conservadas, termas, servicios, tiendas, viviendas privadas como la llamada casa de Dioniso con su espléndido mosaico dedicado a ese dios (lamentablemenmte, la mayor parte de los mosaicos estaban tapados para preservarlos de los hielos y demás inclemencias del tiempo), dos basílicas paleocristianas, y diversos santuarios, dedicados a Zeus y las Musas, a Deméter, a Isis, a Afrodita Hipolimpia, éste último curiosamente con un estanque cuyas aguas, según se decía, procedían del cercano Olimpo, por lo que se consideraban sagradas. Toda la ciudad se consideraba sagrada desde que Arquelao, a finales del s. V a.C impuso los cultos de Zeus (de ahí le viene el nombre). Se celebraron, además, durante más de 6 siglos famosas competiciones deportivas y musicales.

El paseo por las ruinas entre los árboles, que ya anunciaban la primavera, y sobre la mullida y fresca hierba de los prados ha sido francamente agradable.

Muchos del medio centenar de participantes en el viaje nos conocíamos de viajes anteriores. La Delegación de Madrid de la SEEC lleva organizados dieciocho con gran acierto. Ello ayudó mucho a que la convivencia pronto se hiciera muy cordial.

Pasamos por la populosa Larisa – hoy es la capital de Tesalia y tiene unos cien mil habitantes- No pudimos ver los restos de un antiguo teatro helenístico, pero empezamos a familiarizarnos con las preciosas iglesias ortodoxas llenas de admirables iconos y frescos.

Cuando nos íbamos acercando a Meteora, nuestro experto en Ciencias Naturales, Enrique, nos explicó el origen de estas extrañas formaciones producidas principalmente por la acción de la erosión y los terremotos. Los monjes y monjas entre los siglos XIV y XVI buscaron allí el retiro y recogimiento necesarios para la oración y el acercamiento a Dios fundando bellos monasterios en lo alto de tan escarpadas rocas. La belleza del paisaje es sobrecogedora. Admiramos los iconos y las pinturas de dos de los monasterios que se pueden visitar, Agios Nikólaos y Agios Stéfanos. Salimos profundamente impresionados por la contemplación de tanta belleza.

Una muestra del esplendor a que llegó en el siglo XVIII la siguiente ciudad visitada, Siátista, con el comercio, sobre todo de peletería, son las casas señoriales (arjondiká) que quedan, aunque en injustificable deterioro. Nos llamó la atención la casa-museo de Tatiana, a la que llaman por su entusiasmo y derroche de energía “la loca de Siátista”, un ejemplo de lo que se puede hacer con una casa antigua a base de cuidados particulares, en contrapocición con la desidia de los organismos oficiales.

Kastoriá es una ciudad bonita y encantadora. Está rodeada casi por completo por el lago Kastoriá u Orestíada. Se identifica con la antigua Celetrum. La vena filológica se dejaba sentir continuamente en nuestros conductores acudiendo a los textos originales siempre que se prestaba la ocasión y tratando de descubrir el significado etimológico de los nombres de las ciudades. Aquí acudimos a Tito Livio.

De la época clásica y romana nos quedan pocas cosas, pero de la época bizantina hay un número considerable de maravillosas iglesias. Son notables por sus pinturas y arquitectura las de Agios Nikílaos, Agios Stéfanos y Panagía Mavrótissa. Visitamos también un poblado lacustre cuyos orígenes se remontan a 5000 años a.C. La excursión en barco para admirar la ciudad y sus alrededores desde el lago completó nuestra placentera e inolvidable estancia en Kastoriá.

También textos antiguos, como la obra de Estrabón y los Hechos de los Apóstoles en su capítulo XVII nos hablan de la antigua Beria. Aquí predicó S. Pablo, al parecer con bastante éxito, después de permanecer algún tiempo en Filipos y Tesalónica y de paso para Atenas y Corinto. Aún pudimos visitar el lugar desde donde, dicen, dirigió la palabra al pueblo, sobre todo, a judíos que en aquella época eran aquí muy numerosos. De la religiosidad de esta ciudad hablan las 72 iglesias que aún existían a principios del Siglo XX. En Beria nos llevamos la primera decepción. Inesperadamente el Museo Arqueológico estaba cerrado sin que se especificaran las causas.

Muy cerca de Beria está Vergina. Tenía muchas ganas de ver este conjunto arqueológico y no me defraudó. Hay un teatro donde fue asesinado Filipo II en 336 a.C., un importante palacio y un montón de tumbas arcaicas, clásicas y helenísticas; pero la estrella del lugar es, sin duda, el conjunto de tumbas reales del Gran Túmulo del siglo IV a.C., que tienen un interés especial desde el punto de vista arqueológico y artístico, con sus maravillosos frescos y sus no menos espectaculares piezas de orfebrería. Se encontraron en las excavaciones, que se desarrollaron entre 1976 y 1980, primorosos trabajos en diademas y coronas de oro que nos recuerdan mucho los tesoros tracios. Nos maravilló y entusiasmó la contemplación de tan extraordinaria belleza. Allí se encuentra la tumba de Filipo II. En la antecámara la tumba de una mujer joven (quizás la última esposa de Filipo, Cleopatra). Al lado la llamada “Tumba del Príncipe”, con magníficas pinturas de tema mitológico, y la tumba de las “columnas libres”. Toda una delicia.

El nombre de Pela nos recuerda el paso por aquí de importantes figuras del mundo antiguo, como Eurípides, Agatón y Zeuxis. Por lo demás, sabemos que fue la capital de Macedonia a finales del siglo V a.C. y que pronto le sobrevino la decadencia. Son notables los mosaicos de la casa de Dioniso, con la representación de la caza de una pantera, y de otra mansión con la representación del rapto de Helena.

Tesalónica es una ciudad preciosa. ¡Qué paseo marítimo! Tiene millón y medio de habitantes aproximadamente. Aparte de las fortificaciones, el ágora, el odeón y la Torre Blanca, lo que más llama la atención es el llamado complejo de Galerio. La Rotonda es un enorme edificio circular con su gran cúpula y mosaicos de las épocas tardoantigua y bizantina. Fue mausoleo de Galerio, catedral (siglo X-XII) y mezquita. El arco de Galerio se levanta en la famosa via romana Egnatia (hoy calle Egnacia) con importantes bajorrelieves que cuentan las hazañas militares de Galerio. El palacio, que ocupaba una gran extensión, tenía ricos mármoles, pinturas y mosaicos, cuya magnificencia hoy sólo podemos imaginar en medio de sus interesantes ruinas.

No se puede pasar por Tesalónica sin visitar algunas iglesias. Nosotros vimos las dos más espectaculares: S. Demetrio y Santa Sofía.

El museo arqueológico, todo él, es una maravilla, pero sorprende, sobre todo, por su exquisita elaboración y riqueza la famosa Cratera de Derveni, descubierta en 1962. Se representa en relieve la pareja de Dioniso y Ariadna acompañados de sátiros, ménades y silenos. También es de gran interés el rollo de papiro quemado del S. IV a. C., de tema órfico, el famoso Papiro de Derveni.

La ciudad de Olinto, en la Calcídica, que también visitamos, sufrió muchos avatares hasta su abandono. Nos ha dejado, sin embargo, una planificación urbanística perfectamente visible, que supone el mejor ejemplo de urbanismo de una ciudad griega de época clásica. Encontramos cisternas, algunas particulares y un buen sistema de canales de evacuación, así como un acueducto subterráneo de 8 km que traía el agua a la ciudad. Algunas casas aristocráticas contaban con estupendos mosaicos como el de Belerofonte luchando con la Quimera.

El paseo en barco bordeando el monte Atos, que es lo único que pudimos hacer para verlo, nos encantó. Hay unos 20 monasterios en funcionamiento. Los habitan unos 2000 monjes dedicados a la soledad a la oración y diversos trabajos.

Tasos, con razón llamada isla marmórea puesto que todas sus entrañas son de este material, merecía la pena visitarse. Hay un museo arqueológico, un teatro y ruinas del ágora y de otros lugares de la ciudad antigua relativamente bien conservadas. En un día espléndido, comimos en el puerto, mirando al mar, y nuestra circunvalación de la isla nos permitió contemplar hermosísimos paisajes y detenernos a visitar un monasterio de monjas maravillosamente ubicado.

¿Cómo olvidarnos del Estagirita al pasar por Estagira y de Demócrito, Protágoras y Leucipo al pasar por Abdera?

A pesar de estar previsto, no pudo ser. Problemas de diversa índole impidieron la visita a Samotracia. Nos habría gustado adentrarnos en el confuso mundo de los Cabiros o “Grandes Dioses” que nos hubieran puesto en relación con ritos mistéricos como los de Eleusis o con los Coribantes.

Desde la hermosa ciudad de Kavala, cuya vista panorámica desde la fortaleza es irrepetible y cuyo puerto de paso para Filipos permitió a S. Pablo poner el pie por primera vez el año 49 en suelo europeo, nos desplazamos a Filipos. A mí me llamó mucho la atención el teatro, las basílicas, la palestra con sus letrinas, el foro y la prisión donde se dice que estuvo encerrado S. Pablo.

Después de visitar la hermosa Xanthi, ciudad ligada a uno de los grandes músicos de la Grecia contemoránea, Mános Hatsidákis, y el museo arqueológico de Komotini, llegamos a Alexandrúpolis donde se hizo una despedida muy emotiva esperando nuestro próximo encuentro.

El recorrido por Macedonia y Tracia nos ha enriquecido enormemente no sólo desde el punto de vista humano con nuevos conocimientos y amistades. También desde el punto de vista arqueológico, geográfico, histórico, mitológico y mucho más.

Me olvidaba de las pantagruélicas comidas que disfrutamos, en las que no faltaron nunca las consabidas y variadas ensaladas y los abundantes orektiká (“entrantes”), y la carne y a veces el pescado, a menudo sitios francamente privilegiados.

Desde aquí, en nombre de todo el grupo de viajeros, agradezco muy sinceramente los grandes esfuerzos y el acierto de los tres organizadores y de Evi, nuestra estupenda guía griega, y Mijális, nuestro amabilísimo conductor, para llevar a buen término la excursión y a la Delegación de Madrid de la SEEC que con sus dieciocho ediciones, éxito tras éxito, ha demostrado tener representantes enormemente capacitados y entusiastas de los estudios clásicos.

Gonzalo Yélamos Redondo

Jesús Quílez Bielsa
Jesús Quílez Bielsa
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