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- Categoría: Viajes
- By Jesús Quílez Bielsa
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Navarra 2009
Viaje arqueológico a Navarra (30–31 de mayo de 2009)
19.05.2009
El pasado fin de semana (sábado 30 y domingo 31 de mayo de 2009) tuvo lugar nuestro viaje arqueológico a Navarra. El viaje fue organizado por las prof. Berta Hernández y Araceli Striano.
Tuvimos oportunidad de visitar el Museo de Navarra, los yacimientos arqueológicos de Andelos y Arellano, el románico de Puente la Reina y Estella, así como la cripta del monasterio de Leyre y la ciudad de Sangüesa.
Contamos con la colaboración inestimable de Mercedes Unzu (responsable de la museización de los yacimientos arqueológicos) así como de Alberto Aceldegui, experto medievalista.
Reseña de Inés Durán Martínez
Este viaje de “ finde largo” ha sido muy propio de los clásicos por lo acelerado…; pero lo que cuenta es que nos haya permitido descubrir una impresionante colección de mosaicos y lápidas(Museo de Navarra) en plena cuesta de Santo Domingo –sí, dónde imploran la protección del Santo los corredores en los Sanfermines- en medio de una Pamplona amable y cercana.
El otro hito latino del viaje lo formaron las dos excavaciones de una ciudad (Andelos) y de una villa (Arellano) romanas ambas y tardía la segunda como suele ocurrir. Lo que hizo extraordinarias las dos visitas fue la “vívida” explicación de Mercedes Unzu, de gran recuerdo por su bonhomía, una de los arqueólogos que allí trabajan, quienes han logrado una enorme claridad interpretativa de las ruinas, que tanto agradecemos los negados para imaginar sin ayuda las 3D; en la primera visita destacaba el complejo hidráulico y en la segunda el recinto exento del santuario de Attis que traía el aliento de los misteria siempre oscuros y llamativos, aunque a mí la elaboración del vino a principios de nuestra era me pareciera ya un must.
Enmarcaban estos tres momentos una constelación de joyas del Camino navarro, románicas en su mayoría, que encima explicaban el prof. Alberto Aceldegui y en los últimos dos casos,unos guías locales estupendos: Estella, Puente la Reina, Monasterio de Leyre y Sangüesa, esta última villa con su iglesia, su palacio y sus quesos casi nos deja en tierra y sin Ave.
Ergo, una conjunción entre lo romano y lo románico en medio del Camino de Santiago que nos obliga a evocar la conexión entre ambas épocas: de apertura de Iberia a otros influjos, a la civilización latina primero y a la europea posteriormente.
Inés Durán Martínez

